Mostrando entradas con la etiqueta deficit de atención. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deficit de atención. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de octubre de 2010

Desarrollo de la atención en los Niños

Aprender es aquel proceso mediante el cual adquirimos determinada información y luego la utilizamos cuado la necesitamos. Este aprendizaje puede ir desde un concepto hasta la utilización de un instrumento. Sin embargo, para poder adquirir dicha información, necesitamos prestar ATENCION a través de nuestros sentidos para poder luego procesarla y almacenarla en nuestra memoria.

¿Cuándo un niño empieza a prestar atención?
Desde los primeros momentos de vida, un niño debe empezar a prestar atención a todo lo que le rodea: oyendo, viendo, tocando y sin distraerse. Es decir, su vida será un constante ejercicio de atención que deberá ser mediada por los adultos que lo rodean para que esta capacidad se potencie con la práctica.

Pero pasa que a veces, nosotros con el afán de querer “estimular” a nuestros hijos en esta tarea lo llenamos de estímulos que, lejos de estimularlo lo que generamos es distracción, aburrimiento y rechazo por parte de ellos y enojo y frustración por parte de nosotros “porque él no quiere prestar nuestras indicaciones”, entonces perdemos la paciencia y terminamos gritándole, poniendo mala cara y haciendo de ese momento algo desagradable para ambos.
Para ayudar a un niño en sus tareas o para aprender cierta destreza, hay que tener PACIENCIA, es decir no sentirnos mal cuando no logra las cosas tan rápido como nosotros queremos que lo haga y sobretodo CONOCER su ritmo de aprendizaje, considerando sus edad de desarrollo y características individuales.

Ahora, para hablar de tiempos y en consecuencia de horarios, hábitos y rutinas, tenemos que partir de lo que se considera "tiempo del niño". ¿Qué quiere decir esto? Pues que debemos CONOCER el tiempo que necesita cada niño para su auto-estructuración emocional, cognitiva (aprendizaje-pensamiento) y social para pasar de un aprendizaje a otro nuevo. El respeto a ese ritmo, es la premisa fundamental para iniciar cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje.

Tiempo de atención promedio de los niños según la edad:
0 a 1 año 2 a 3 minutos
1 a 2 años 7 a 8 minutos
2 a 3 años Hasta 10 minutos
3 a 4 años Hasta 15 minutos
4 a 5 años Hasta 20 minutos
5 a 6 años Hasta 25 minutos

Las necesidades biológicas del niño son las que marcaran en un principio, los ritmos y frecuencias necesarios para su orientación en el tiempo: el alimento, los cambios, los sueños, son las primeras pautas y las primeras referencias en el niño. De estas primeras pautas de tipo orgánico, se irá pasando progresivamente a otras de tipo social, (marcadas por nosotros), que tendrán que tener un ritmo estable, para que a partir de esta estabilidad empiece a diferenciar los distintos momentos del día, lo que le permitirá recordar, prever y anticipar los que vendrá después, así poco a poco irá interiorizando una “rutina” que le formará el hábito.

No nos esforcemos por sobre estimularlos, pues cualquier exceso por encima de lo permitido, no nos dará resultados positivos, al contrario, podría causar un efecto nocivo y perjudicial en el niño, por sobrecarga de excitación que excede la capacidad funcional de sus neuronas. Esto no quiere decir que a un niño entre 3 y 4 años solo se le puede estimular 15 minutos al día, quiere decir que por cada actividad de estimulación puede durar máximo este tiempo, dando un tiempo para el relax entre una y otra.

Por otro lado, también debemos tener en cuenta que esta estabilidad en el ritmo, no debe confundirse con rigidez, es decir, con una excesiva división del tiempo como si nuestros hijos fueran unos robots, ni tampoco crearles una extensa rutina durante todo el día para la estimulación, también hay que darles tiempo y espacio para el descubrimiento y exploración natural.

Aquí lo importante es la calidad, no la cantidad de estimulación, es decir no debemos olvidarnos de prestar atención a lo afectivo, a lo motor, la formación de hábitos, la motivación y organización de conducta, etc. Es en las rutinas donde también estamos enseñándole límites y autocontrol.

ALGUNOS CONSEJOS PARA MEJORAR LA ATENCIÓN EN LOS NIÑOS

Si nota que su hijo tiene alguna dificultad, o así se lo dijeron en el nido o colegio, es importante que acuda a un especialista para descartar cualquier problema o deficiencia visual o auditiva o de otro tipo que puede estar influenciando en su atención. También determinará si su presta mayor atención al estimulo visual, auditivo o táctil y explote esta potencialidad.

Estimúlelo a terminar lo que ha comenzado, inclusive pueden premiar las conductas en las que demuestre constancia y concentración. No se recomienda castigar al niño ni retarlo por distraerse.

  • Como ya saben, es importante darle al niño un ambiente de cariño y estabilidad, por lo cual deben tener horarios y cierta regularidad en las actividades como comer, dormir, ver televisión, realizar tareas, etc.
  • Adapte la exigencia de la tarea a su capacidad de atención y control, estructurando la tarea en tiempos cortos (tampoco podemos dejarles todo el día para que realicen una actividad sencilla).
  • Refuércelo cuando está trabajando, pero el esfuerzo más que el logro. Los niños con una atención dispersa necesitan ser reforzados con mayor frecuencia y en la situaciones que prestan atención, para ir consiguiendo que estos pequeños tiempos vayan aumentando.
  • Comparta la lectura. Llévelo a las bibliotecas y librerías para inculcarle el amor por los libros.
  • Permítale que ayude con tareas sencillas.
  • Sea claro y consecuente a la hora de disciplinarlo. Sea modelo de la conducta que espera de él y recuerde que disciplina no es castigo es enseñarle a tener cuidado, respeto y responsabilidad.

Hay tantas cosas que podemos hacer con nuestros hijos. Nosotros como padres estamos en el mejor lugar para ayudarlos a adquirir conocimientos sin dejar de lado su mundo emocional para que puedan enfrentarse a la vida con éxito.

jueves, 25 de febrero de 2010

El Fracaso Escolar y los Problemas de Aprendizaje

Empiezan las clases escolares y con esto también se inicia el dolor de cabeza de algunos padres y el estrés de sus hijos. Durante el año escolar, llegan a mi consulta muchos padres de familia preocupados y algunas veces decepcionados de sus hijos porque les va mal en el colegio, tienen bajas notas y ya no saben qué hacer; “no sé cómo hablarle”, “es flojo”, “está desmotivado”, “piensa en las musarañas”, “yo no era así cuando tenía su edad”, “no le gusta leer”, en fin, un sinnúmero de manifestaciones que preocupan profundamente a padres y maestros porque inciden en el rendimiento escolar y en las relaciones interpersonales de los niños.
Hay muchas razones para que un niño fracase en la escuela, pero entre las más comunes se encuentra los problemas del aprendizaje. Estos niños no son “tontos” ni “flojos”, por el contrario, tienen una inteligencia normal o superior al promedio, pero la diferencia está en que su cerebro procesa la información de manera diferente. Por lo tanto, necesitan una atención especializada que le ofrezca estrategias metodológicas para que pueda usar sus propios recursos cognitivos y emocionales para superar su dificultad con éxito.

Pero ¿qué es un problema de aprendizaje?
Es cuando una persona manifiesta dificultades aprendiendo y usando ciertas destrezas. Por ejemplo, puede presentar dificultades en la lectura, ortografía, matemática, al hablar, al prestar atención y en el cálculo. La dificultad específica en la lectura se denomina dislexia, en la escritura disgrafía y en la aritmética discalculia.
Estos problemas se pueden hacer evidentes desde los primeros años de la etapa escolar, aproximandamente a los 6 años, cuando se inicia en el aprendizaje de la lectura y el cálculo. Adicionalmente a estas dificultades, pueden manifestar una memoria disminuida, atención dispersa, escasa organización, dificultad para seguir instrucciones, impulsividad y problemas de comportamiento.

¿Cómo puedo saber si mi hijo presenta problemas de aprendizaje?
Muchas veces es el maestro quién le va a decir que su hijo necesita una evaluación especializada. Sin embargo, no es difícil darnos cuenta si nuestro niño está presentando dificultades. Aquí le damos algunos indicadores que puede observar:

  • Dificultad para entender y seguir tareas e instrucciones.
  • Dificultad para recordar lo que alguien le acaba de decir.
  • Dificultad para dominar las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo que fracasa en el trabajo escolar.
  • Dificultades en la lateralidad es decir, para distinguir entre la derecha y la izquierda, lo que se manifiesta cuando va a escribir o leer, por ejemplo puede escribir las letras, palabras o números al revés: 25 con el número 52, la "b" con la "d", y "sol" con "los".
  • Torpeza motora que se evidencia al caminar, hacer deportes o llevar a cabo actividades sencillas, tales como sujetar un lápiz o amarrarse los pasadores.
  • Pierde sus tareas o útiles escolares, se olvida la lonchera u otros objetos personales.
  • Dificultades para entender el concepto del tiempo, confundiendo el "ayer", con el "hoy" y/o "mañana".
  • Baja tolerancia a la frustración y labilidad emocional, es decir pasa de irritación a la excitación con facilidad.

Estas dificultades deben ser atendidas de manera temprana para que el niño adquiera destrezas para afrontar aprendizajes posteriores. Por lo tanto, el primer paso es una evaluación exhaustiva por un psicólogo, neurólogo o psiquiatra infantil experto que pueda analizar todos los diferentes factores que afectan al niño (cognitivo, social, emocional, etc.) para luego dar a los padres las recomendaciones necesarias; que puede ser una interconsulta con un neuropediatra, incluirlo en un colegio con pocos alumnos, terapia de aprendizaje, terapia familiar o inclusive medicación si es necesario.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?
Lo principal es la comprensión y ayuda incondicional, seguido de las indicaciones que dan los especialistas y coordinarción constantemente con la escuela.
Dele un espacio en su vida al juego, recuerde que es a través de este medio que el niño aprende y se estimula. Del mismo modo, es de vital importancia que las reglas en casa sean claras, firmes y consistentes, sumando a esto una comunicación fluida entre padres e hijos.

Si su hijo presenta problemas en la lecto-escritura (dislexia) busque juegos para formar palabras, pupiletras, juegos orales, rimas, o que encuentre el error en una palabra mal escrita.
Si tiene problemas en el cálculo (discalculia), los juegos de construcción, los rompecabezas lo ayudaran bastante. Por otro lado, las actividades cotidianas pueden contribuir a su razonamiento y habilidad numérica, por ejemplo cocinen juntos y que vaya interiorizando los conceptos de cantidad, peso y medida, secuencia de pasos y seguimiento de instrucciones. Vayan de compra juntos y que compare precios, haga sumas, restas, etc. Si presenta dificultades al escribir (disgrafía), empezamos por ejercitar los dedos. Haga trabajos manuales con él, dónde experimente con texturas, masas, que trabaje con diversos elementos, cuentas, pinceles, tijeras, papeles, crayones, colores, etc., pero de una manera divertida.
Dele un espacio importante a las actividades deportivas, además de mejorar su coordinación, les enseña a seguir reglas, cataliza su conducta impulsiva, potencia el acto creador y les enseña a tener responsabilidades.
No olvidar reforzar constantemente su autoestima, ya que los problemas de aprendizaje puede traer consigo problemas en esta área, por eso para que tenga un desarrollo pleno no se olvide de reforzar constantemente sus logros y recordarle cuánto se le ama.

Cuando pones fe, esperanza y amor juntos, puedes criar niños positivos en un mundo negativo. Zenón de Elea

ESPECIALISTAS QUE TE PUEDEN AYUDAR
si deseas mayor información, escríbenos al blog
Diagnóstico
Neuropediatra: Dra. Patricia Campos Olazabal
Neuropiscóloga: Ps. Mariella Vega Swayne, Ps. Liliana Pando Fernández
Tratamiento
Problemas de aprendizaje: Psc. Melissa Murakami Shimabukuro, Psc. Gina Graham Fachin, Pc. Elisa Miranda Cuba, Psc. Karim Chavez Vilcachagua.
Problemas de conducta y emocionales: Psc. Delia Molinari Arroyo, Michelle Mulanovich Zegarra
Deportes: Sabonim Joao Takana. 5to Dan. Maestro Taekwondo