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domingo, 29 de abril de 2012

Crianza sin Premios, ni Castigos


“Si acabas la comida te compro un chocolate” , “Si sales aprobado en el examen te compro el juguete que tanto querías”… “Ahora te vas a tu cuarto a pensar por pegarle a tu hermanito”, ”Una semana sin ver tele”…  y la lista sigue…  Ya no sabemos qué hacer para que nos haga caso o para controlar su comportamiento. Es entonces que recurrimos a los premios y a los castigos, total, así nos educaron y  así educamos nosotros, aún cuando muy en el fondo sabemos que ese tipo de disciplina NO FUNCIONA.

¿Y QUE TIENEN DE MALO LOS PREMIOS?

Los premios no tiene nada de malo, si es que están en una competencia  para conseguir algo. Pero no podemos premiarlo por comer, por hacer la tarea o por arreglar su cuarto, esas actividades no merecen un premio, pero sí un reconocimiento si la actividad lo amerita. Si les damos un premio por esto, les estamos diciendo: ¨te doy tal cosa  a cambio de… ¨ es decir, hay un interés de por medio y no necesariamente una reflexión sobre su conducta.
¿Pero y si se esforzó por lograr algo? En ese caso, felicítalo por su responsabilidad, esfuerzo, constancia y fuerza de voluntad. Y aquí separamos la diferencia entre premio (material) y felicitación (no material que incluyen palabras, abrazos, aprobación, etc.).
Ahora, con esto no quiero decir que no le des un regalo a tus hijos o que estamos en contra de los regalos!  Dales todos los regalos (diferente a premio) que quieras, pero no porque se porto bien o hizo lo que tú querías, dáselo de manera imprevista y disfruta de su carita de alegría al recibirlo. (¿verdad que es hermoso ver a nuestro hijo emocionado o feliz por recibir un regalo inesperado?) He aquí la diferencia entre regalo y premio, el primero es gratuito, a cambio de nada y el segundo es condicionado por algo que hizo.

¿Y SI NO LO CASTIGO, COMO LO DISCIPLINO?

El castigo no debería ser nuestro último recurso, simplemente NO DEBERIA ESTAR DENTRO DE NUESTROS RECURSOS DISCIPLINARIOS. Antes de pensar en aplicar un castigo, podríamos pensar en sus consecuencias. Aquí cito, nuevamente a Jane Nelsen con sus 4Rs. de los castigos:
  • Resentimiento: "Es inutil, no puedo confiar en los adultos"
  • Revancha "Ustedes ganaron ahora, pero yo ganaré después"
  • Rebeldía" Yo haré todo lo contrario para probar que yo no tengo que hacer lo que ustedes quieren"
  • Retraimiento Esto genera, dos comportamientos:   Evasión:" La próxima vez no se darán cuenta"  y/o  Baja autoestima: "Soy una mala persona"
Y dentro de los tipos de castigos, tenemos al físico, que es la  forma más errada de educar, pues conlleva al riesgo físico y daño emocional. Y cuando hablo de castigo físico me refiero al simple palmazo que ya es violencia física.
Pegar causa dolor en quien lo recibe y NADA absolutamente nada en el mundo justifica que una persona cause dolor a otro, mucho menos un adulto a un niño, mucho menos un padre a su hijo, pues al hacerlo está lesionando no solo su cuerpo, sino también su autoestima y genera una autoperceción negativa sobre si mismo: me pegan porque soy malo, porque no me quieren, porque no hago bien las cosas. Recuerda:  El palmazo con amor NO EXISTE.

EN CONCLUSION, CUANDO EDUCAMOS BASADOS EN EL PREMIO Y EL CASTIGO:

  • Enseñamos a nuestros hijos que su conducta está condicionada por lo que ocurre fuera de ellos, por lo tanto, no se hacen responsables de sus actos.
  • Nuestro hijo no sabe lo que esta bien o mal, los padres son los que deciden.
  • Nuestros hijos se portaran bien por recibir el premio o por evadir el castigo.
  • El adulto regula la conducta del niño y no hay un proceso reflexivo por parte de él para modificar la conducta.
  • Con el premio compramos la buena conducta de nuestro hijo .
  • Con el castigo lo amenazamos para que nos haga caso.
  • Es una educación a CORTO PLAZO, solo para determinado comportamiento o circunstancia.
Yo les pregunto, ¿no sería mejor una disciplina a LARGO PLAZO? Es decir, educar a nuestros hijos para que adquieran RESPONSABILIDAD, AUTOCONTROL y AUTODISCIPLINA.
Entonces, en vez de premiar o castigar, mejor los ayudamos a asumir evaluar las consecuencias de sus acciones y reflexionar sobre lo que podrían hacer en vez, en este sentido, “un error se convierte en una maravillosa oportunidad para el aprendizaje” Aquí quien aprende a regular su propio comportamiento es el niño.
Tenemos que sacarnos de la cabeza la loca idea que disciplinar es igual que controlar. Disciplina es enseñar y los niños aprender a través de lo que ven… los padres nos convertimos en los guías de nuestros hijos, ayudándolos a tomar decisiones inteligentes respecto a su comportamiento y asumir la responsabilidad sobre sus acciones.

Gina Graham
Psicóloga – Psicoterapeuta de niños y adolescentes
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator

¨Cuando creas que todo esta perdido, mira el cielo y te darás cuenta que todo tiene solución¨Anónimo

¡Nuestros hijos son de Marte!


Muchas veces cuando estoy en conferencias con padres y les digo que deben tener mucha paciencia en la crianza con sus hijos e hijas, me dicen que es muy dificil y que a veces pareciera que sus hijos se portaran mal a propósito. ¿Es eso posible?, es decir, ¿es posible que esa criatura que vino al mundo por nosotros tuviera la intención de hacernos enojar? si eso fuera cierto, ¿cuál sería la razón?
Por otro lado, recuerdas ¿cuántas veces tus padres tuvieron que ¨recordarte¨ que hagas las cosas, como por ejemplo bañarte o lavarte los dientes? Entonces, ¿Cómo así esperamos que nuestros hijos nos hagan caso a la primera? ¿Cómo así esperamos no repetirles las cosas muchas veces? El hecho que prefiramos que obedezcan a la primera, no significa que tenga que ser así, es decir que vengan al mundo dando por su puesto todas las reglas de la casa.
Creo que sería bueno recordar que nuestros hijos viene al mundo sin ningún conocimiento, todo lo van a aprender de nosotros: observando-practicando, ¡es como si vinieran de otro planeta!
Este aprendizaje natural se llama "aprendizaje por modelado" y consiste en aprender, justamente por observación de modelos y los modelos más cercanos son papá, mamá y hermanos.  
Es a partir de la interacción diaria con la familia donde nuestros hijos irán aprendiendo la manera de relacionarse: aprenderan sobre el contacto, el afecto, los roles, las normas, lo que se debe o no se debe hacer  ante determinadas situaciones. Irán observando y practicando, y claro está, las consecuencias que estos comportamientos originan, sean estas positivas o negativas.  Por ejemplo, si nuestro hijo pequeño observa que cada vez que su hermano mayor llora consigue que le den lo que  quiere, entonces él lo reproducirá de manera mejorada. del mismo modo, si ve que la mamá cada vez que grita el hijo le hace caso, también se dará cuenta que esa es la manera correcta de comportarse. Por el contrario, si ve que cada vez que el hijo hace lo que se le pide la mamá lo abraza, entonces también tratará de imitar este comportamiento.
Pensemos todos los días: ¿Qué les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿No es acaso su comportamiento la consecuencia de lo que aprenden cada día de nosotros?
Entonces, también todos lo días debemos preocuparnos más  en nuestro propio comportamieto, que en el comportamiento de ellos,  tratando de ser buenos modelos y corriendo con amor y respeto aquellas conductas no aceptables en la familia.
Gina G.
"Una buena familia, comienza con un buen ejemplo de los padres"

miércoles, 18 de agosto de 2010

COMO ESTABLECER LIMITES EN EL HOGAR

“Mi hijo no me obedece, no quiere irse a dormir, no se deja poner la ropa, se molesta cuando le digo que guarde sus juguetes, no quiere apagar la televisión, llora si le digo que haga la tarea, no se quiere levantar, hace berrinches…” y la lista continúa. Son algunas de las demandas que tienen los padres cuando no saben cómo establecer límites a sus hijos.

Sin embargo, todos sabemos que para la educación de nuestros hijos, una disciplina eficaz es muy importante para que puedan interiorizar los límites. Esto quiere decir que nosotros como padres, debemos tener las habilidades necesarias para poder establecer las reglas con firmeza, consistencia y claridad para que nuestros hijos puedan seguirlas.

¿Para qué sirven los límites?

Los límites, al igual que el cariño son una muestra de amor y preocupación por nuestros hijos, puesto que les da seguridad y al mismo tiempo los protegen, esto quiere decir que el niño tiene que sentir que la autoridad radica en los padres para poder sentirse verdaderamente protegido.

En un principio somos nosotros quienes ponemos los límites, luego, esa voz exterior que recibe por parte nuestra, poco a poco se convertirá en aquella voz interior que lo ayudará a tener mayor autocontrol, regular su propio comportamiento y más adelante, tener la capacidad de decir no, cuando se vea involucrado en situaciones donde se le pida hacer cosas que no está de acuerdo.

Es importante señalar que cuando hablamos de límites nos referimos únicamente a la regulación de la conducta y no a los sentimiento que acompaña determinada conducta, dicho de otro modo, podemos decirle al nuestros hijo que deje de ver televisión y lo podemos lograr, pero lo que no podemos impedir sienta cólera o llore.


¿Por qué a algunos padres nos cuesta establecer límites?
Esto puede ser por diversos motivos, como por ejemplo:
  • Inseguridad respecto al cariño de nuestros hijos. Queremos ser aceptados por ellos y pensamos que poniéndoles límites los alejaremos.
  • Sentimiento de culpa por parte de los padres. Pasamos poco tiempo con ellos y queremos compensar esta ausencia permitiéndoles todo.
  • Poca energía para enfrentarnos con nuestros hijos. Estamos cansados y queremos lograr que hagan las cosas, entonces cedemos pensando que la próxima vez nos irá mejor.
  • Falta de respeto entre progenitores. Que se traduce en la desvalorización de la opinión del otro y la lucha constante por tener la razón, nos contradecimos y el niño no sabe a quién obedecer.
  • Poca paciencia. Nos exaltamos rápidamente y recurrimos a los gritos, al castigo o nos damos por vencidos rápidamente.
No nos sintamos mal si algún día nuestro hijo quiere desobedecer las reglas que ponemos. Eso es NORMAL, porque está probando hasta dónde puede llegar y cuál será nuestra reacción si es que no hace caso. Es justo ese instante la oportunidad para demostrar la consistencia y firmeza en lo que decimos y hacemos. Ya que si cedemos, nuestro hijo verá dudas y nos costará mucho que luego él pueda respetar las reglas. Esto no quiere decir, que debe en cuando podamos ser flexibles, adaptando las normas a la situación, edad y necesidades individuales de cada hijo.

¿Cómo Establecer Límites?
El primer paso es mostrar seguridad y firmeza. Lo que digo y mi expresión facial deben decir lo mismo.
  • Recordar que ser firmes no implica dejar de ser cariñosos. Mi tono de voz indicará cariño, mientras mi expresión indicará firmeza.
  • Dar instrucciones claras. Frecuentemente decimos “pórtate bien” “no hagas eso” “quiero verte bien limpio”, etc., todas esas instrucciones son inespecíficas, ya que tienen diferente significado para las personas. En lugar de eso, procuremos darles normas más claras y concreta: “coge mi mano para cruzar la pista”, “lávate la cara, los dientes y las manos”. Esto nos dará mejores resultados.
  • En algunos casos, darles a escoger entre diversas opciones, como por ejemplo elegir qué ropa quieren ponerse, qué fruta quieren comer. Esta libertad les enseñará que si es posible que puedan elegir, rediciendo las resistencias.
  • Reforzar las conductas positivas, así nos parezcan pequeñas.
  • Sancione la conducta y no al niño. En vez de decirle “eres un desordenado” le decimos “es hora de que arregles tu cuarto” La palabra de los padres es como ley para el niño, por ello debemos prestar atención a lo que decimos y evitar ETIQUETARLO.
  • Evite sobreprotegerlo, ya que es una forma de decirle “eres un incompetente” La lástima promueve la debilidad, mientras que la comprensión promueve fortaleza.
  • Evite lo NO. Los niños obedecen más cuando les decimos qué es lo que tienen que hacer en un tono amigable, en vez de decirles que es lo “no” tienen que hacer.
  • Evite decir “quiero que…” ya que con esto estamos creando una lucha de poder. Por ejemplo, en vez de decir “quiero que apagues el televisor en este momento” mejor es decir: “es hora de apagar la tele e irse a dormir”.
  • Surgiera alternativas aceptables por ejemplo “no te puedo dar el helado antes del almuerzo, pero te lo puedo dar después. De esta forma somos comprensibles con sus deseos y menos arbitrarios.
  • Explicar el porqué de las cosas de forma clara, corta y sencilla. Antes de dar una larga explicación que puede distraerlo, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".
  • Controle sus emociones. Recuerde la disciplina es enseñar a los niños cómo comportarse y no podemos enseñarles un buen comportamiento si es que estamos alterados.
    Recordemos siempre que nuestros hijos son grandes observadores y aprenden por imitación, y son los padres y la familia sus principales referentes: sea un ejemplo a seguir.

"Educar a un niño es como sostener en la mano un jabón. Si aprietas mucho sale disparado, si lo sujetas con indecisión se te escurre entre los dedos, una presión suave pero firme lo mantiene seguro"