Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento racional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pensamiento racional. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de abril de 2012

Pienso, Luego Actúo


Como seres humanos tenemos la capacidad de ELEGIR aquello que queremos para nosotros y aquello que deseamos evitar. Para lograrlo, primero tenemos que volvernos buenos observadores para dar una mirada hacia nuestro propio comportamiento y ver qué cosas nos funcionan y qué no y claro, como dijo Albert Einstein"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo" es decir CAMBIAR nuestras estrategias para solucionar problemas.
Claro, no es tan sencillo como lo digo, pues estamos influenciados por muchos años de práctica del antiguo comportamiento, por los aprendizajes de la experiencia y por nuestra ideas irracionales, sin embargo, es ahí donde vamos a trabajar: sobre nuestras ideas o mejor dicho, nuestros pensamientos.
Albert Ellis (psicólogo creador de la Terapia Racional Emotiva)  dice: "podemos  utilizar nuestra habilidad para elegir: que suele llamarse libre albedrío, cuando de modo particular observamos que pensar, que sentir y actuar están íntimamente conectados"(1)  Porque  cuando pensamos: sentimos y actuamos; cuando actuamos: pensamos y sentimos y cuando sentimos: pensamos y actuamos.
De modo qué: la manera como yo piense, será la manera como yo me sienta y como yo me sienta será como yo actúe.
Como padres tenemos la responsabilidad de guiar el camino de nuestros hijos, entonces tratemos de hacerlo pensando bien en las implicaciones que puede tener nuestro comportamiento en su educación y por lo tanto en su forma de comportarse. Entonces, antes de actuar pensemos:
  • "¿Acaso mi hijo está realmente haciendo esto para enojarme?",
  • "¿Acaso con el castigo voy a lograr que sea más responsable?"
  • "¿Con los gritos voy a lograr que me respete?"
  • "¿Qué siento cuándo no me obedece?", etc.
Por ejemplo, si pensaras "si realmente él está haciendo ésto para enojarme" ¿cuál sería tu emoción y comportamiento?. Por el contrario si pensaras, "es un niño y lo que hace es totalmente natural y esperable, trataré de tener más paciencia"  ¿cuál sería tu emoción y comportamiento?
Por lo tanto, si quieres cambiar tu forma de sentir y actuar, procura encontrar el equilibrio CAMBIANDO TU FORMA DE PENSAR y luego DECIDE qué hacer asumiendo las consecuencias.
Prueba! veras la diferencia en tu comportamiento y el comportamiento de tus hijos! Pero no lo lograrás de la noche a la mañana pues necesitas PRACTICA. ¿Práctica? Si, así como cuando aprendes a manejar o a hablar un nuevo idioma tienes que practicarlo constantemente, debes practicar todos los días esta nueva forma "filosofía de vida"  Se consciente de cuáles son los pensamientos que anteceden a  tu comportamiento.
Si has decidido de manera firme, empezar a educar a través de la disciplina positiva a tus hijos, pues empuja a tus pensamientos para que tus sentimientos y conductas te lleven a tu meta.
Practicalo todo los días a toda hora!!

Gina Graham
Psicóloga – Psicoterapeuta de niños y adolescentes
Certified Positive Discipline Parenting & Classroom Educator
"Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos" Albert Einstein
(1) El Camino Hacia la Tolerancia. Dr. Albert Ellis, Ediciones Obelisco, Barcelona 2006

martes, 26 de octubre de 2010

EL ABC DE LAS EMOCIONES

Pensemos por un momento la importancia que las emociones tienen en nuestra vida cotidiana y nos daremos cuenta que muchas veces marcan todas nuestras decisiones casi sin percatarnos. Estas emociones se generan a partir de PENSAMIENTOS, los cuales se dan de manera automática como si fueran un “rayo”, sin que seamos lo suficientemente conscientes de ello, algunos de estos pensamientos pueden ser racionales y nos ayudan a sentirnos bien, y otros pueden ser irracionales, poco lógicos, de tendencia extremista, exagerados o excesivamente exigentes para con nosotros mismos y los demás, lo que nos provoca una serie de sentimientos poco saludables tales como ansiedad, culpa, tristeza, ira etc.
Pero qué pasa, normalmente creemos que son las situaciones las que nos provocan las emociones y nos llevan a actuar de determinada manera, entonces decimos “tú has hecho que me enoje”, ”pero cómo quieres que reacciones después de lo que me hizo, “si te portaras bien yo no me molestaría” etc., es decir, atribuimos la responsabilidad de nuestras acciones a los demás en vez de asumirlas de manera responsable.

Entonces, aprendamos a SENTIR de manera más equilibrada, PENSANDO antes de actuar.
Porque la manera como YO PIENSE, será la manera como YO SIENTA; y como yo me sienta será como YO ACTÚE.

El pensamiento es determinante en la emoción humana, y está interrelacionado con nuestros sentimientos y conductas, de modo que los cambios en una de esas áreas, producirán cambios en las demás. Si las personas cambian el modo en que piensan acerca de las cosas, el mundo o en sí mismos, sentirán de modo diferente por lo tanto se comportarán de diferente manera.

Para ello, el primer paso es dejar de atribuir a los acontecimiento externos la responsabilidad de lo que ocurre dentro nuestro. Los eventos influyen, es cierto, pero no en su totalidad, la diferencia está en COMO AFRONTEMOS las situación.
El desarrollo de habilidades emocionales nos permitirá pensar de manera más racional, manejar apropiadamente nuestras emociones cuando estemos con nuestro hijos, respetando y comprendiendo sus sentimientos, regulando nuestras emociones a la hora de actuar, teniendo un comportamiento más saludable, funcional y conveniente para el logro de metas, pero sobre todo, nos ayudará a ser un modelo emocional y referente que nuestros hijos necesitan para dirigir su vida de manera constructiva.

Algunos consejos:
  • Recuerda que nuestra condición humana nos hace imperfectos, por lo tanto no podemos aspirar a ser “padres perfectos” sino aceptar nuestras limitaciones y estar disponibles para nuestros hijos, aceptándolos tal como son, aprendiendo a sobrellevar nuestros y sus errores.
  • Y como no hay padres perfectos, tampoco hay hijos perfectos. Es decir, si nuestros hijos no son los mejores alumnos, no son los más educados, no son los mejores bailarines, no son los que destacan más en los deportes, etc., no tenemos porqué sentirnos culpables, ni mucho menos hacer que cumplan con nuestras expectativas para sentirnos felices o realizados como “buenos padres”.
  • Nuestros hijos no vinieron con un manual de instrucciones, por lo tanto, la relación con ellos la vamos a ir construyendo en el día a día, a través del error y los aciertos y poco a poco cada padre o madre irán elaborando sus propias estrategias desde sus propias posibilidades.
  • Ten presente que a pesar que en algunas circunstancias puedes tener algunas emociones desagradables, trata de que estas sean esperables, lógicas y proporcionales a la situación.
  • Como padres, aprendamos a comprender las necesidades de nuestros hijos, aunque no podamos satisfacerlos en todo, esto implica que en lo posible, tratemos de saber equilibrar, firmeza, ternura, afecto y razón, para que nuestros hijos crezcan con responsabilidad y seguros de sí mismos.
  • Recuerda que somos dueños de nuestras emociones, por lo tanto estamos en la libertad de tomar los acontecimientos de la vida a la ligera, con moderación o bien de manera catastrófica, de cualquier modo nosotros elegimos.

“Nadie es libre sino tiene el dominio de sí mismo”